La altura del saber
Supongo que es de sobra conocido que un catedrático representa el escalafón más alto en los estamentos
académicos. Lo que quizás no se sepa es que a estos profesores se les llamaba catedráticos porque tenían un privilegio muy especial. El catedrático era aquel que debido a su rango podía usar la cathedra, una silla especial más alta que la de los demás. Es evidente que desde esas sillas era fácil mirar por encima del hombro, o look down como dirían los angloparlantes. Lo curioso es que no he encontrado un latinejo que contemple la figura del becario (bueno, quizás precarĭus). Por ello, como una imagen vale más de mil palabras, o más bien las merece como el ínclito Martínez-Salanova afirma, he decidido mostrarles mi silla.
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